Brotes de negocio en las Vías Verdes

El programa desarrollado por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, con importante participación de Adif, rehabilita trazados ferroviarios en desuso que sirven como atractivo turístico sostenible y como oportunidad para emprendedores locales.

Hervás, un bello pueblo cacereño de 4.000 habitantes, ha sido siempre conocido por su judería. Este conjunto, que incluye edificios levantados en el siglo XIII, ha constituido el principal atractivo de un lugar por el que, de un tiempo a esta parte, pasan algunos viajeros más. No llegan en tren pero sí por el trazado del ferrocarril. Del ferrocarril que fue. Ahora el camino se conoce como Vía Verde Ruta de la Plata, 42,2 kilómetros a caballo entre el norte de la provincia de Cáceres y el sur de la de Salamanca. Basta ver los carteles fijados con celo en algunos escaparates de Hervás para comprobar que es un gran reclamo. En algunas zonas, hasta una decena de ellos se solapan compitiendo por llamar la atención de quienes buscan dónde pasar la noche. Hay casi tantas opciones de alojamiento rural como bicicletas.

El proyecto Vías Verdes, desarrollado desde 1993 por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, permite reutilizar trazados ferroviarios en desuso, bien por cese de operaciones o porque la construcción nunca llegó a completarse. Esta Ruta de la Plata, por ejemplo, es el tercer itinerario que se plantea sobre la vía de la antigua línea Plasencia-Astorga. En el desarrollo de este programa participan numerosas entidades y administraciones, comenzando por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, máximo inversor a través de su Programa de Caminos Naturales. Adif, en su condición de titular de suelo, infraestructuras y equipamientos, aporta la cesión de terrenos y otros activos ferroviarios como edificios, fundamentalmente estaciones. “Las Vías Verdes son un patrimonio de Adif y por tanto de todos los españoles”, explica María Luisa Domínguez, directora general de Planificación Estratégica y Proyectos de Adif. “Tenemos una red de más de 1.700 kilómetros. Incluso durante 2020, un año complicado, se ha firmado algún contrato adicional, por unos 30 kilómetros más. Además de hacer deporte, lo bueno es que algunos recorridos atraviesan lugares que, de no ser por la Vía Verde, serían inaccesibles y por tanto la gente no los conocería. Y puedo asegurar que son parajes maravillosos”.

Hervás (Cáceres), desde el Puente de Hierro.

En Hervás, cruzando el río Ambroz por el Puente de Hierro, el silencio lo rompen sólo los sonidos de las aves. El urbanita recién llegado quizá sólo distinga el más reconocible, el de los gallos. Los itinerarios son accesibles incluso para neófitos de este calibre; son seguros y están restringidos a desplazamientos no motorizados, en la línea del turismo ecológico y responsable con mínimo impacto ambiental.

Nueva vida para viejas estaciones

La Vía Verde Ruta de la Plata avanza en dirección norte. Se toma Casas del Monte (Cáceres) como kilómetro cero, aunque en realidad nace entre esa localidad y Jarilla. En el otro extremo, el camino concluye pasado Béjar (Salamanca), cerca de Navalmoral. A partir de ahí la vía está desbrozada, por más que los raíles continúen. Son la cicatriz más visible del antiguo paso del tren, que en algunos puntos también se aprecia en añejos semáforos, señales o cambios de aguja. A lo largo de estos 42,2 km, tres antiguas estaciones han sido recuperadas y destinadas a servicios turísticos: Hervás, Puerto de Béjar y Béjar. Esta última ahora se conoce como Estación Béjar Verde y acoge un albergue con 40 plazas, además de un restaurante que abre de viernes a domingo. «Nuestro negocio se creó para dar servicio a los usuarios de la Vía Verde y sin este atractivo turístico no tendría sentido», explica su responsable, Jorge M. Alfonso Batalla. A la entrada, la tiza blanca sobre la pizarra detalla lo que se ofrece — alquiler de bicis, información turística, bocadillos calientes… — pero también lo que se exige: «Aceptamos: ciclistas con barro, caminantes sucios, niños, mascotas educadas. No aceptamos: clientes maleducados. Gracias».

La antigua estación de Hervás, hoy Centro de Interpretación del Ferrocarril.

En Hervás, la antigua estación no es hoy un establecimiento sino un Centro de Interpretación del Ferrocarril. Allí recuerdan que a finales del siglo XIX el pueblo celebró la inauguración del servicio con una gran fiesta en la que no faltaron banda de música y fuegos artificiales. La algarabía fue tal que hasta los reclusos de la cárcel vecina recibieron una paga extraordinaria. El ferrocarril, desde su invención en el siglo XIX, siempre ha sido sinónimo de prosperidad. De hecho, uno de los principales objetivos de Vías Verdes es favorecer el desarrollo social, cultural y económico de los municipios, incluida la generación de empleo local: hostelería, alojamiento y otro tipo de servicios, como el mencionado alquiler de bicicletas.

«La Vía Verde es el pilar de mi negocio. ¡Sin ella no existiría!», exclama Palmira Valencia, que puso en marcha Bicis Ambroz en Hervás allá por julio de 2020, cuando España dejaba atrás el confinamiento e incorporaba a su día a día otra palabra: desescalada. Aunque también alquila bicicletas para hacer rutas de montaña o por las comarcas cercanas, Valencia tiene claro dónde reside el grueso de su negocio: «Llevábamos varios años con la idea pero, hasta que no se abrió el tramo completo, desde Béjar hasta Casas del Monte, no nos decidimos». Pese a que apenas lleva un año y medio operativo — y con la pandemia encima desde el primer día — , Valencia asegura que han podido trabajar «bastante bien» y que «la Vía Verde de la Plata cada vez recibe más visitantes».

Ruta apta para todos los públicos

Hervás es un buen punto para tomar el pulso a la vía. Si caminamos o pedaleamos desde allí en dirección norte tenemos unos 25 kilómetros. Al tratarse del viejo recorrido del tren, las pendientes nunca pueden ser muy pronunciadas. En la primera mitad el camino se empina ligeramente, con un 1% o 2% de desnivel, pero sólo en algunos tramos. Avanzamos entre robledales, castañares… Y, de repente, el embalse de Baños, que en 2018 fue declarado navegable para embarcaciones sin motor. Desde entonces le disputa el puesto de principal reclamo turístico de Baños de Montemayor (Cáceres) al balneario, abierto dos años antes. Es una muestra más de la pujanza de la zona, también conocida por el túnel de Baños. En este pasadizo, de unos 400 metros, se conserva el color del carbón que se acumulaba allí en su día. Como el resto de túneles de la vía, está iluminado: a nuestro paso, las luces se encienden y se apagan. De Puerto de Béjar en adelante todo ya es llano y bajada. Si preferimos poner rumbo al sur, unos 15 kilómetros en dirección a Casas del Monte, sucede lo contrario: comenzamos cuesta abajo y el esfuerzo hay que realizarlo al final.

El visitante que quiera venir sin bicicleta puede alquilarla por horas y recorrer la parte de la vía que desee. Hay varias opciones: bicis normales, bicis eléctricas y una tercera posibilidad que ofrecen, por ejemplo, en Bicicletas Colmer o en Bicis Ambroz: el descenso. Se traslada a los visitantes hasta Béjar para que bajen desde allí. «Como es en descenso casi en su totalidad — comienza a más de 900 metros de altitud en Béjar y termina a 600 metros de altitud en Hervás — requiere muy poco esfuerzo físico y es perfecto para toda la familia», detalla Valencia. Es un producto turístico, orientado sobre todo a las familias, que conviven en la vía con auténticos apasionados. En Bicicletas Colmer, local en cuya puerta una campanita anuncia a la antigua usanza los movimientos de entrada y salida, el último cliente que ha pasado a devolver la bici comenzó la ruta hacia el sur, luego la subió entera y por último la volvió a bajar; en total, unos 80 kilómetros.

Entre los visitantes, no obstante, abundan las familias con niños, así como las parejas. La mayoría son españoles y los hay de todas las edades. «Como el tramo es muy fácil de realizar, lo hace accesible para personas que no tienen preparación física. Muchos de nuestros clientes están redescubriendo el placer de montar en bici gracias a nuestra propuesta», comentan en Bicis Ambroz, donde también alquilan bicis BTT (todo terreno) de distintos tamaños e incluso triciclos eléctricos para personas con problemas de movilidad. «Ofrecemos la experiencia, en bicicleta, de la bajada de la Vía Verde, un tramo especialmente atractivo: el paso de las montañas entre el sur de Salamanca y el norte de Cáceres. Es un recorrido precioso entre puentes, túneles, barrancos y trincheras», cuenta Palmira Valencia. El perfil de cliente coincide más o menos con el de Estación Béjar Verde, donde algunos paran con animales de compañía. Tampoco es raro ver pasar a viajeros en autocaravana o en grupos organizados. «Hay público de todas las edades, pero la mayoría es de edad media-alta», precisa Jorge M. Alfonso Batalla. La mayoría son españoles. «El público extranjero suele parar, pero no para hacer la Vía Verde; somos un punto medio en su camino».

El curioso reclamo del albergue Vía de La Plata.

Aseguran los lugareños que la mejor época para recorrer la Vía Verde Ruta de la Plata es la primavera. De mayo en adelante, el calor disuade a muchos visitantes, sobre todo a los usuarios de la bici turística. «El recorrido de Béjar a Hervás es de los más atractivos por la cantidad de vegetación y por encontrarse con rincones llenos de significado», explica Alfonso. Valencia considera que ellos son «algo culpables de esa promoción de la Vía Verde». Al final, una y otros se retroalimentan. «Tenemos clientes que vienen expresamente atraídos por ella», asegura, y se marchan satisfechos. Se refiere a la Vía pero también a su empresa, orgullosa por las más de 130 reseñas con máxima puntuación que ha recibido en Google: “¡Todos terminan encantados!”.

Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, entidad pública empresarial española dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.

Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, entidad pública empresarial española dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.